Tendencias del terrorismo en Europa, según el informe TE-SAT 2018 de la Unión Europea

El Informe de situación y tendencia del terrorismo en Europa (TE-SAT) comenzó a elaborarse en 2007 para dotar al Parlamento Europeo y a los gobiernos y fuerzas de seguridad de los Estados miembros de una visión general del fenómeno a escala europea y anual.

El Comisario Europeo de Seguridad, Julian King, presentó la última edición de este informe el pasado 20 de junio, destacando que "Europa sigue siendo un objetivo para el terrorismo" y por ello es necesario "mantener nuestra mirada colectiva y reforzar nuestros esfuerzos a nivel de la Unión Europea para negar a los terroristas los medios necesarios para llevar a cabo ataques incluyendo armas, explosivos y fondos, trabajar en áreas en evolución como las amenazas NRBQ [Nuclear, Radiológica, Biológica y Química] y continuar abordando la radicalización y todo tipo de extremismo violento".

El informe aísla 12 tendencias que ha recogido el Departamento de Seguridad Nacional y que resumimos a continuación:

  1. Se ha producido un aumento en la frecuencia de los ataques yihadistas al tiempo que ha disminuido su sofisticación. En cualquier caso, este tipo de atentados sigue siendo el que más muertes provoca.
  2. Los ataques más recientes han seguido tres patrones: asesinatos indiscriminados (Londres y Barcelona), ataques al estilo de vida occidental (Manchester) y ataques a símbolos de autoridad (París).
  3. Por lo general, los terroristas autores de los ataques se han radicalizado en sus países de residencia y no han viajado a un tercer país para unirse a grupo alguno. Los autores de los atentados conforman un grupo muy heterogéneo: nacidos en la UE o residentes en Europa la mayor parte de sus vidas, conocidos de la policía pero sin relación previa con el terrorismo y normalmente sin contacto directo con organizaciones yihadistas.
  4. Los atentados muestran una clara preferencia por el ataque a personas en lugar de instalaciones.
  5. Suelen operar en grupo, pero también abundan los solitarios; estos últimos pueden haber mantenido a su entorno completamente aislado de sus intenciones terroristas.
  6. Ha descendido significativa el número de los llamados "combatientes extranjeros" que viajan desde Europa a lugares de conflicto como Siria e Irak para unirse a grupos terroristas yihadistas. Además, el número de retornados en 2017 era bajo.
  7. La propaganda online y las actividades a través de las redes sociales siguen siendo esenciales para el reclutamiento, la radicalización y la recaudación de fondos del terrorismo yihadista. Sin embargo, se ha observado que la capacidad de Daesh para la generación de esta propaganda se ha visto seriamente afectada por la pérdida de unidades y control territorial. Aunque el grupo continúa con la difusión de sus mensajes, se trata de un material cada vez más antiguo.
  8. El escaso conocimiento del Islam de los aspirantes a terroristas yihadistas es utilizado por quienes les captan para manipularles utilizando selectivamente textos religiosos que adaptan a su ideología violenta.
  9. La pérdida estructural de Daesh puede conllevar una pérdida de atractivo, algo que pueden aprovechar otros grupos como Al-Qaeda y otros para acercar a sus órbitas a miembros y simpatizantes de Daesh descontentos con la organización. Se advierte especialmente de la peligrosidad de Al-Qaeda.
  10. Pese al crecimiento de este tipo de terrorismo, los ataques terroristas etno-nacionalistas o separatistas continúan superando en número a los atentados terroristas inspirados por cualquier otra ideología o motivación.
  11. Hay una expansión del espectro violento de extrema derecha, en parte como reacción al temor de una islamización de la sociedad europea y contra la migración.
  12. Pese a que se ha detectado el interés de grupos yihadistas por llegar a ejecutar atentados NRBQ, no hay evidencias de que los terroristas estén al alcance de ellos. Las armas con las que se ejecutaron los atentados más recientes fueron los dispositivos explosivos improvisados, armas de fuego, blancas y vehículos.

La Unión Europea aprueba por primera vez dedicar parte del presupuesto comunitario a Defensa

Hace unos días os contábamos cómo la Comisión Europea ha diseñado un Fondo Europeo de Defensa orientado a promover los desarrollos industriales autóctonos. Dicho plan, que prevé incentivar aquellos programas de armamento en los que al menos dos tercios de los participantes sean del viejo continente, entraría en vigor en 2021 y se extendería hasta 2027.

En este sentido, la semana pasada se produjo un hijo en la historia de la UE: la Eurocámara aprobó el Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa, lo que implica la autorización para dedicar hasta 500 millones de euros del presupuesto de la Unión para 2019 y 2020 con los que cofinanciar el desarrollo de nuevas tecnologías y apoyar la compra de equipos. Por primera vez, la UE aprobaba el uso de fondos propios para Defensa.

De esos 500 millones, el 60% serán reasignados de fondos no utilizados en otras partidas, mientras que el 40% restante serán nuevas aportaciones; es decir, que provendrá de los márgenes del presupuesto comunitario.

Esta primera aportación al Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa "seguramente ayudará a la industria europea a colaborar de manera cada vez más eficaz", destacó la Comisaria de Industria y Emprendimiento, Elzbieta Bienkowska. Un primer paso para incentivar una industria y un mercado "fragmentado" que, en palabras de la propia Comisaria, genera duplicidades e "ineficacia".

 


La Comisión Europea presenta el nuevo Fondo Europeo de Defensa para dejar de depender de Estados Unidos

Bruselas quiere tender hacia una autonomía estratégica militar que mejore la capacidad de la Unión Europea en materia de Defensa al margen de la OTAN. En este sentido, la Comisión Europea ha diseñado de tres planes diferentes, cohesionados en torno al nuevo Fondo Europeo de Defensa previsto para el período presupuestario 2021-2027, con los que pretende elevar la inversión en equipamiento, investigación y movilidad militar para dejar de depender de Estados Unidos.

Actualmente, la Defensa de los Estados miembros está subordinada a la industria estadounidense, que presta asistencia y vende equipos al bloque comunitario. Uno de los objetivos clave de este conjunto de medidas es revertir esa situación: que la UE invierta el gasto en equipamiento militar en sí misma. Así, la Comisión sólo financiará proyectos en los que participen, al menos, empresas de tres Estados miembros. La CE sí contempla alguna excepción, como la financiación a filiales europeas siempre y cuando no haya transferencia de información clasificada entre ambos lados del Atlántico. En último término, la Comisión también busca fomentar y fortalecer la cooperación entre los Estados miembros.

Los 13.000 millones de euros previstos para el período 2021-2027 multiplican de forma exponencial los 600 fijados para el bienio 2018-2020. El presupuesto, que supone un desembolso de 1.800 millones de euros anuales, se desgrana en dos apartados principales: proyectos de investigación (a cuyo fondo se dedicarán 4.100 millones) y desarrollo de capacidades de Defensa, como drones o programas de ciberseguridad, (a los que se destinan los 8.900 millones restantes).

Ese crecimiento presupuestario también se traduce en mayores exigencias por parte de la Comisión, que aportará el 20% de aquellas iniciativas que se ajusten a las prioridades de la UE, con la participación de pequeñas y medianas empresas. Dicho porcentaje puede ascender hasta el 30% si el proyecto está alineado con las líneas básicas del PESCO. El resto del coste deberá ser abonado por aquellos Estados miembros interesados en producir esos planes y/o adquirirlos.

Junto al plan para la industria europea de Defensa, el Fondo también plantea la creación del Instrumento Europeo de la Paz, institución a través de la cual financiar actividades militares en terceros países. Para el período 2021-2027, este Instrumento estará dotado con 10.500 millones de euros.

La tercera pata del Fondo Europeo de Defensa se relaciona con la movilidad militar, para la cual Bruselas ha reservado 6.500 millones con los que facilitar el transporte de vehículos y personal militar en la Unión. Esta partida pretende adecuar infraestructuras civiles para los desplazamientos militares; por ejemplo, que un tanque pueda utilizar un puente.


El reto tecnológico de la OTAN, analizado en el Congreso de Estados Unidos

El Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS, por sus siglas en inglés) ha elaborado un informe en el que analiza los retos que afronta la innovación en Defensa transatlántica. El texto, titulado 'Perspectivas transatlánticas, en innovación en Defensa: cuestiones para el Congreso', parte del hecho de que la OTAN se está quedando atrás en lo que a innovación en tecnología de Defensa se refiere -"algunos políticos están cada vez más preocupados por la erosión de la superioridad tecnológica de la OTAN"- y plantea cómo debe actuar el Congreso.

El informe reconoce el compromiso alcanzado en 2014 por los países miembros para aumentar las partidas dedicadas a Defensa en sus presupuestos hasta el 2% de su Producto Interior Bruto y a invertir el 20% de dichas partidas en el desarrollo de equipos y en I+D. Medidas éstas dirigidas a afrontar los nuevos desafíos en torno a lo que se ha venido en denominar Guerra Híbrida, sobre todo aquellos relativos a la desinformación y a la ciberseguridad.

El CRS plantea además la posibilidad de que se genere un desequilibrio tecnológico entre los aliados a ambos lados del Atlántico; es decir, el peligro real de que las Fuerzas Armadas estadounidenses estén mucho más avanzadas tecnológicamente que sus aliados transoceánicos. Una posibilidad que supondría un gran desafío a la interoperatibilidad de las fuerzas de la OTAN, especialmente en un contexto en el que los enfrentamientos exigen un proceso de toma de decisiones y una capacidad de reacción e intervención más rápidos que nunca.

En este sentido, el informe no elabora una serie de conclusiones, sino que por el contrario enumera una serie de cuestiones para el Congreso, llegando a preguntar:

  • si el Departamento de Defensa debería establecer una estructura de colaboración con sus aliados europeos para que participen en la innovación de Defensa,
  • si el Congreso considera equilibrar las exportaciones de tecnología estadounidense a Europa para facilitar las importaciones tecnológicas europeas o revisar los controles para facilitar la colaboración industrial,
  • qué postura adoptaría el Congreso ante un aumento de inversiones en materia de Defensa en Europa, lo que podría beneficiar a la industria de Defensa europea en detrimento de la estadounidense pero también implicaría una mejora en las capacidades de los aliados europeos,
  • si el Congreso puede contribuir a ampliar el contacto con stakeholders de la industria y a generar iniciativas público privadas en este sentido.
  • si el Congreso plantearía ampliar la alianza industrial y tecnológica que mantiene con Reino Unido, Canadá y Australia para incluir a aliados destacados de la OTAN,
  • qué papel puede jugar el Congreso para ampliar el acceso de la OTAN a la I+D y si debería establecerse una agenda conjunta con un grupo restringido de países miembros de la Alianza o ampliarla a todos sus miembros,
  • finalmente, ante la presión de EEUU sobre Europa para que aumente sus capacidades de Defensa y la insatisfacción mostrada en ocasiones por EEUU por iniciativas de la Unión Europea que pueden cerrar mercados a la industria estadounidense, se recomienda reconciliar las narrativas de Estados Unidos hacia la OTAN y la UE.