Radiografía del terrorismo en Europa

El Center for Strategic and Internacional Studies (CSIS) ha publicado recientemente un informe sobre terrorismo analizando el impacto que ha tenido en Europa desde 1970 hasta mediados de 2016. Se trata de un documento que pone de manifiesto cómo el terrorismo ha supuesto una de las mayores amenazas a las que se ha enfrentado Europa desde hace décadas, teniendo en cuenta, no obstante, que en hasta tres ocasiones ha experimentado un gran crecimiento: en los años 70; en 1991 con los ataques terroristas en los Balcanes, el aumento del terrorismo palestino y el terrorismo derivado de la desaparición de la Unión Soviética; y entre 2014 y 2015, debido a los atentados terroristas perpetrados por yihadistas y la actividad terrorista existente en Ucrania.

En el caso de España, entre 1970 y 2016 hubo 3.245 'incidentes', como se califican en el informe, principalmente debido a la acción criminal de la banda terrorista ETA y otros grupos separatistas. En los últimos cinco años estudiados, entre 2011 y 2016, el número de atentados se redujo a 14. El informe destaca que el mayor ataque vivido en Europa, en cuanto al número de personas asesinadas (191), tuvo lugar en Madrid el 11 de marzo de 2003.

A continuación, extraemos los datos más recientes para hacer una suerte de radiografía del terrorismo en Europa:

  • Desde el 1 de enero de 2015 al 16 de julio de 2016, en Europa se cometieron 46 atentados terroristas que dejaron 685 víctimas mortales, mientras que en el resto del mundo se consumaron 2.063 ataques, que dejaron un saldo de 28.031 víctimas mortales.
  • Casi la totalidad de los asesinados por acción terrorista en este periodo de tiempo lo fueron en atentados yihadistas.
  • La mayoría de ataques fueron obra de etnonacionalistas y separatistas extremistas (99). Los atentados perpetrados por extremistas de izquierda han aumentado desde 2014, llegando a alcanzar 27, de los cuales 16 tuvieron lugar en Italia.
  • El número de ataques terroristas de ideología yihadista descendió de 17 en 2015 a 13 en 2016; en concreto, seis se consideran de responsabilidad directa del Daesh.
  • Respecto al material empleado, en un 40% de los atentados de 2016 se utilizaron explosivos, lo que supone un porcentaje similar respecto a 2015. El uso de armas de fuego descendió significativamente entre 2015 y 2016, pasando de 57 a 6.
  • Además, los ataque de grupos de extrema derecha contra minorías étnicas y solicitantes de asilo han incrementado en los últimos dos años. Sin embargo, muchos de estos ataques no pueden llegar a catalogarse como terrorismo.
  • La mayoría de los arrestos por indicios de terrorismo están relacionados con el yihadismo. De hecho, las cifras de detenidos por este motivo van in crescendo: 395 en 2014, 687 en 2015 y 718 en 2016. En cambio, han descendido hasta la mitad los detenidos por terrorismo de extrema izquierda, pasando de 67 en 2015 a 31 2016. Finalmente, en 2015 se detuvo a 11 personas relacionadas con el terrorismo de extrema derecha y a 12 en 2016.
  • Francia es el único Estado miembro de la Unión Europea en el que hubo un aumento de detenidos: 238 en 2013, 424 en 2015 y 456 en 2016. Casi un tercio de dichos arrestos (291) fue de personas de 25 o menos años; de hecho, de los 456 detenidos en 2016, sólo un 9% tenía más de 40 años.

Guía contra el yihadismo

La caída de Mosul (Irak), y la previsible derrota del Daesh en Raqqa (Siria), suponen un punto de partida simbólico de lo que muchos creen que puede ser el principio del fin del autodenominado Estado Islámico. Sin embargo, o precisamente por ello, muchas voces apuntan a la necesidad de aprender de los errores que han permitido el surgimiento de un movimiento tan aterrador como el Daesh para evitar que pueda volver a repetirse.

Es el caso de Hana Jaloull, profesora asociada de la  Universidad Carlos III, que recientemente ha hecho un repaso de las principales políticas -tanto a nivel europeo como español y local- para la prevención del radicalismo y por la desradicalización.

Lo primero que reseña Jaloull es que "la politización del islam, lo que se denomina islamismo o islam político, surge en el siglo XX y no tiene precedente en la historia islámica". Para la autora, este proceso se debe a una concurrencia de factores como la inestabilidad en el mundo árabe y el sectarismo -sobre todo por el enfrentamiento entre suníes y chiíes-, que va en aumento.

Al tiempo que señala que los gobiernos de los países árabes deben cooperar con Occidente y, en concreto, con la Unión Europea en materia de prevención y desradicalización, Jalloul asegura que la batalla de Occidente, que califica de "ardua", es "desmontar los discursos de las formaciones islamistas radicales que imponen la visión de una sharia interpretada de una manera determinada, que poco tiene que ver con lo que es la sharia".

Jalloul reconoce la existencia de medidas a nivel europeo -las Countering Violent Extremism (CVE), manuales como el del Institute for Strategic Dialogue e instituciones como The Radicalisation Awareness Network- y nacional -la web del Gobierno francés Stop djihadisme o el 'Plan estratégico nacional de lucha contra la radicalización violenta' de España-, pero propone una suerte de 'Guía contra el yihadismo', tanto para la prevención de la radicalización como para la ejecución de la desradicalización:

  • Distinguir entre los partidos y movimientos islamistas moderados y los radicales: de acuerdo con la autora, "los movimientos islámicos, aquellos que son apolíticos, no son islamistas, no creen en la instauración de ningún tipo de estado islámico, sólo se dedican a la predicación".
  • Proyectos educativos que ayuden a contextualizar, definir y diferenciar la terminología de este fenómeno: se trata de aclarar términos como extremismo, yihadismo, yihad, radicalización, islamismo, islámico, salafismo, wahabismo... La autora advierte de que los medios de comunicación muchas veces yerran en su uso.
  • Deconstruir el discurso radical utilizando la metodología jurídica de la jurisprudencia islámica: la profesora considera muy útil el uso de terminología como iytihad, el mecanismo legal-racional de las fuentes de la sharia para adaptar la ley islámica y la jurisprudencia a las situaciones actuales. Eso sí, advierte de que debe ser mediante "personal cualificado", pues "el islam es más una llamada religiosa y moral que un código jurídico".
  • Conocer la historia de la organización política y de su teoría en el islam: Jalloul cree que deben separarse las esferas política y legal en los califatos suníes y en el chií, aunque establece excepciones -el primer califato para el suní, el fatimí para el chií y el del wilayat al faquih de Jomeini para los duodecimanos-. Según su tesis, hay una reinvención de la tradición mediante la creencia de un Estado islámico que pretende imponer la sharia. Sin embargo, recuerda que "la sharia no tiene por qué ser la ley del Estado, sí puede ser la de los musulmanes, que pueden vivir su religión en el espacio de cualquier estado-nación".
  • Proyectos entre el Estado y las comunidades islámicas: deberían ir orientados, a su entender, a tratar los temas anteriormente mencionados con currículos específicos. El objetivo para la profesora es "deslegitimar la falsa conciencia del choque de civilizaciones". Desde las mezquitas debe concienciarse de "la sinrazón" de quienes dejan a sus familias para luchar junto al Daesh y usar precisamente a la familia -"tiene un valor cardinal en el islam"- como principal argumento para luchar contra estas prácticas calificándolas de "antiislámicas" por el abandono.
  • Grupos de trabajo de mujeres musulmanas y no musulmanas: la autora considera que prohibiciones como la de llevar el velo consiguen en muchos casos el efecto contrario, por lo que es necesario generar un "intercambio de experiencias" para "luchar contra los estereotipos".
  • El derecho de la mujer: fomentar programas que traten el derecho de la mujer en el islam.
  • La no estigmatización: que no se dé por el mero hecho de tener un nombre árabe o ser musulmán. Jalloul recuerda: "No todos los árabes son musulmanes y no todos los de origen musulmán creen en el islam".
  • Información sobre la vida en los países árabes: la profesora cree muy necesario generar programas que ayuden a entender el día a día de países como, por ejemplo, Siria, "país en el que si hubiera paz se habría evitado el desplazamiento de millones de personas a causa de la guerra, entre otras cosas porque la mayoría no quiere salir de su país". En este sentido, enlaza directamente con la necesidad de informar sobre la realidad de los refugiados: que el número de acogidos es mínimo en comparación con países como Líbano, Turquía o Jordania; que su situación es crítica en lugares como Lesbos; etcétera.

En todo este proceso, Hana Jalloul señala como capital la actuación de gobiernos e instituciones, pero sobre todo de la sociedad civil, cuya labor es necesaria "para la implantación de medidas con el objetivo de prevenir el radicalismo, la desradicalización, fomentar la inclusión, evitar la exclusión y la frustración, y luchar contra el terrorismo".


La Unión Europea quiere que Twitter, Facebook y Youtube actúen contra los vídeos violentos

La Unión Europea se ha propuesto luchar contra el extremismo violento y quiere hacerlo desde todos los frente posibles. Si hace poco el Parlamento Europeo aprobó una serie de directrices dirigidas a intentar evitar la acción de los llamados ‘combatientes extranjeros’, el objetivo ahora son los vídeos que, usando las redes sociales, incitan a la violencia y el terrorismo.

En este sentido, el pasado martes el Consejo Europeo aprobó una propuesta para que las compañías responsables de redes sociales como Twitter, Facebook y Youtube actúen para intentar evitar la difusión de este tipo de contenidos audiovisuales en sus plataformas.

Pese a que el acuerdo, alcanzado un día después del atentado de Manchester, aún debe de pasar por la Eurocámara antes de convertirse en norma, todo apunta a que se tratará de un mero trámite, pues los eurodiputados ya han manifestado en diversas ocasiones su preocupación por la difusión de este tipo de vídeos en las redes sociales.

El acuerdo reconoce que, dado que los vídeos se han convertido en “una parte esencial” de las redes sociales, las compañías que proveen estos servicios deben tomar medidas para impedir la difusión de mensajes de odio, cuyo contenido incite y/o justifique el terrorismo.

Según acalaró el vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, estas medidas se impondrán únicamente para aquellos archivos almacenados en las plataformas, no para los vídeos en streaming, como sería el caso de Facebook Live, Periscope y otras aplicaciones.

Twitter, Facebook y otras plataformas ya habían empezado a actuar por su cuenta contra el llamado extremismo violento, aunque ahora las instituciones empiezan a reclamarles una mayor implicación y celeridad en esta lucha contra el radicalismo y la apología de la violencia.


La Unión Europea se arma con leyes contra el terrorismo

La amenaza yihadista es una realidad en Europa. París, Niza, Bruselas, Berlín, Londres… Son sólo algunas de las ciudades que han sufrido en carne propia el embate del terrorismo. Muchos de estos atentados han puesto en evidencia el reto que supone para la Unión Europea plantear una lucha efectiva contra el terrorismo y el crimen internacional.

En este sentido, pese a los avances que se habían hecho hasta ahora, se habían detectado algunas fallas y lagunas en el conjunto de la legislación. Y por ello la UE y los 27 han culminado un proceso legislativo de suma importancia en la lucha antiterrorista, con la aprobación de tres directivas en marzo diseñadas para lograr una mayor eficiencia en la lucha contra el crimen organizado y la amenaza terrorista: sobre las armas de fuego, sobre el terrorismo y sobre el Código Europeo de Fronteras.

En lo referente a la directiva sobre el control de armas de fuego, se refuerza la normativa sobre las armas legales para dificultar su tráfico hacia actividades delictivas y terroristas. Además, se establecen nuevas disposiciones relativas al marcado de armas para mantener un control efectivo sobre toda su vida, incrementándose los mecanismos para el intercambio de información en este campo.

En relación a la directiva sobre el terrorismo, se han modificado algunos tipos penales que ahora cada Estado miembro deberá incluir en sus respectivas legislaciones nacionales. Una modificación diseñada para responder al modelo de los llamados “combatientes extranjeros”, aquellos nacionales europeos que se han unido a grupos radicales en conflictos como los de Siria o Irak y regresan aún más radicalizados y con experiencia en combate dispuestos a atentar en Europa. Además, se han introducido modificaciones para mejorar el intercambio de información entre organismos que luchan contra el terrorismo.

Finalmente, se implementan modificaciones en la vigilancia de las fronteras exteriores de la UE, obligándose a realizar controles sistemáticos de todas las personas que las atravieses. Y al decir todas, implica también a los nacionales de Estados miembros de la UE, pues hasta ahora dicho control efectivo sólo se aplicaba sobre los nacionales de terceros países. Es decir, un potencial terrorista con pasaporte europeo podía esquivar sin mayor problema dichos controles.

Como relata Javier Albadalejo, comisario de la Policía Nacional destinado como Consejero de Interior en la Representación Permanente de España en la UE, estas tres directivas “fortalecen aún más el modelo de seguridad con el que ya cuentan la UE y sus Estados miembros”. Albadalejo, además, enfatiza la importancia de estos avances legislativos en el propio hecho de que tanto las instituciones comunitarias como los propios Estados miembros hayan sabido ponerse de acuerdo para sacar adelante estas nuevas normativas.