Conferencia: «Europa ante el futuro de Ceuta y Melilla»

El Observatorio de Ceuta y Melilla organiza este viernes 25 de noviembre a las 12:30h en el Hotel Melilla Puerto una conferencia titulada Europa ante el futuro de Ceuta y Melilla.

Durante la conferencia se debatirá sobre las posibles vías de consolidación de la Unión Europea en Ceuta y Melilla y las estrategias para reforzar la europeidad de estas dos ciudades.

En este evento participarán Dunia Almansouri, vicepresidenta 1ª de la Asamblea de Melilla y consejera de Hacienda, Empleo y Comercio; Jordi Cañas, eurodiputado de Renew Europe; y Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla.

El evento será presencial y para asistir es necesario inscribirse a través de este enlace.


Manuel Torres Soriano, nombrado miembro del Foro contra las Campañas de Desinformación

El catedrático de Ciencia Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y miembro del consejo académico del Instituto de Seguridad y Cultura, Manuel Torres Soriano, ha sido nombrado miembro del Foro contra las Campañas de Desinformación, un órgano constituido recientemente por el Consejo de Ministros.

Este foro es un órgano colegiado multidisciplinar de apoyo a la administración, cuyo objetivo es fomentar el conocimiento de la sociedad acerca de la amenaza que suponen las campañas de desinformación. 

Este órgano está formado por diez representantes de la sociedad civil, provenientes del ámbito académico y del sector privado, y por seis representantes de la administración pública. Los miembros han sido designados por las siguientes entidades: Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia; Federación de Asociaciones de Periodistas de España; Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas; Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Centro de Estudios Políticos y Constitucionales; Instituto Español de Estudios Estratégicos; Asociación Española de la Economía Digital; y el Consejo de Consumidores y Usuarios. El Foro está presidido por la dirección del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), actualmente Miguel Ángel Ballesteros Martín. Los trabajos que se realicen en este Foro serán de carácter público con el objetivo de fomentar el conocimiento social de esta amenaza y su trascendencia en nuestra vida cotidiana.


Luis Togores: «La sangre derramada por los legionarios en los últimos cien años justifica esta estatua»

De familia militar, Luis Togores (Madrid, 1959) es uno de los mayores conocedores de la historia militar de España. Doctor en Historia Contemporánea y secretario académico del Instituto CEU de Estudios Históricos, es autor, entre otras obras, de una trilogía de biografías dedicadas a militares españoles africanistas, entre los que se encuentra José Millán Astray, fundador de la Legión Española.

El pasado 20 de septiembre, coincidiendo con el 102 aniversario del primer alistamiento en el Tercio de Extranjeros (como se denominó en su origen a la Legión), se erigió en el Paseo de la Castellana de Madrid una estatua en honor a esta unidad militar realizada por el escultor Salvador Amaya a través de un boceto del pintor Augusto Ferrer-Dalmau. Aprovechando este acontecimiento, hablamos con el Dr. Togores sobre  la historia del cuerpo y su aportación a la historia militar española.

Este año se celebra el 102 aniversario de la Legión Española, ¿qué ha aportado esta unidad en la historia de la Defensa en España?

La Legión es una unidad relativamente joven en un Ejército con tanta historia como el español. Pero desde su nacimiento en 1920 ha desempeñado un papel fundamental en todas las guerras en las que ha participado España desde entonces.

Han luchado en la interminable guerra de Marruecos, defendieron la legalidad republicana en Asturias y Barcelona en octubre de 1934, fueron un unidad fundamental durante la Guerra Civil, como lo fueron en la conservación del Protectorado y los territorios de Ifni y Sahara. Combatieron en la guerra de 1957-1958 de Ifni y Sahara y durante los sucesos, los combates desconocidos, de tiempos de la Marcha Verde. Desde 1992 la Legión siempre ha sido la primera unidad militar en ir a las misiones internacionales. Legionarios fueron los que llegaron a Perejil para presentar cara a Marruecos.

Los legionarios han derramado a raudales su sangre al servicio de España y de los españoles: 9.722 muertos, 35.200 heridos, más de 1.000 desaparecidos… en total 46.000 bajas, 7 Laureadas de San Fernando Colectivas y 22 Medallas Militares, 23 Laureadas de San Fernando individuales y 211 Medallas Militares.

La Legión ha ido donde el gobierno español, los españoles, la hemos enviado a combatir.

¿Cuáles son sus principales símbolos distintivos y qué significado tienen para esta unidad?

Millán Astray era hijo de un director de prisiones y pasó buena parte de su niñez viviendo en prisiones. La Legión, mejor el Tercio de Extranjeros, su primer nombre, nació para ahorrar las vidas de los jóvenes reclutas que se veían obligados a combatir en Marruecos. Como decía Millán Astray, un legionario valía por dos soldados, el recluta español que se libraba de ir a Marruecos y el legionario que iba a luchar y quizás a morir en Marruecos. Su alistamiento también servía para ofrecer una nueva vida a muchos hombres que habían visto sus vidas rotas. Esa nueva vida, al servicio de España, se evidenciaba con el título para sus voluntarios de Caballeros Legionarios.

Millán Astray y Franco se inspiraron, fundamentalmente, en los antiguos Tercios, en los de Flandes. De ellos saca la Pica, el Arcabuz y la Ballesta, los grandes tambores, sus largas cornetas y las manoplas que llevan los oficiales de La Legión. Los tercios de La Legión llevan nombres de los tiempos de Flandes: Gran Capitán, Alejandro Farnesio, Duque de Alba, Don Juan de Austria.

El Credo Legionario, esencia de la forma de entender la vida de los legionarios, se basa en los valores de los viejos soldados de Flandes y de Lepanto, que tenían como forma de vida el honor, la austeridad, el valor... actitudes propias de la vida del soldado. Calderón escribió: "Aquí la más principal /  hazaña es obedecer, /y el modo cómo ha de ser / es ni pedir ni rehusar..." Los legionarios hacen suyas sus palabras.

¿Qué diferencia a la Legión de otras unidades de infantería de élite en el extranjero?

La Legión nació como una tropa de soldados profesionales en un Ejército de reclutas, que era el que tenía España en 1920, para verter su sangre a raudales en Marruecos. No es, en principio, una unidad muy diferente a su hermana mayor, la Legión Extranjera francesa, ni a unidades de infantería de élite como son los Marines de Estados Unidos o los paracaidistas británicos.

Lo que les hace diferentes es su propia historia, su tradición, pero sobre todo su forma de entender la milicia, la vida en sus cuarteles con su liturgia, y también su forma de estar en los campos de batalla. Los legionarios de hoy siguen la senda de sus mayores, que nace en Marruecos. En Bosnia los legionarios demostraron su valía militar y diplomática. Un jefe militar balcánico que tenía que cruzar por zona enemiga para llegar a su territorio se negó a que británicos, italianos y estadounidenses le escoltasen. Pidió que los de la borla roja, los legionarios, le diesen escolta. Vestido de legionario cruzó la zona enemiga y llegó sin problemas a casa. La Legión hace la guerra al estilo de La Legión.

¿Quiénes fueron los principales impulsores de esta unidad y en qué se inspiraron para su identidad, sentido y significado? ¿Guardan alguna referencia a las unidades de formación de élite de la Antigüedad Clásica?

Nacen de la voluntad del teniente coronel Millán Astray y de su segundo jefe, el entonces comandante Franco. Pero una gran parte surge de los propios legionarios. El anecdotario es enorme: desde el culto al valor heroico, que se hace recordando el blocado el Malo, el blocado de la Muerte, hasta los ritos en recuerdo a los legionarios muertos en combate, como son los sábados legionarios o la celebración del aniversario de los trágicos y heroicos combates de Edchera, en enero de 1958, donde la Legión obtuvo sus dos últimas laureadas.

Recientemente se ha erigido una estatua en memoria de la Legión en el Paseo de la Castellana. La figura del legionario acompañará a la escultura de Blas de Lezo de la Plaza de Colón y, próximamente, a otra que se colocará en memoria de los Tercios españoles. Un trabajo que está siendo promovido por el artista y pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau de la mano del escultor Salvador Amaya, con el apoyo de varias entidades dedicadas a la cultura de Defensa. ¿Cómo valora esta promoción histórica de la Defensa en España? ¿Qué retos hay aún pendientes para conectar la historia y la defensa con el conjunto de la sociedad?

En toda Europa, en todo Occidente, existen multitud de estatuas recordando a los soldados que sirvieron a su patria, en muchos casos perdiendo la propia vida. Londres y París están plagadas de monumentos y recuerdos de sus soldados. En Madrid, salvo estatuas a militares del XIX, como las de Espartero, Martínez Campos en el Retiro o el Marqués del Duero, había una carencia de recuerdos y homenajes a nuestros soldados. Afortunadamente, en los últimos tiempos, por iniciativa popular, están apareciendo en la calles y plazas de Madrid estatuas como la de Blas de Lezo, la del teniente Martín Cerezo, el héroe de Baler, y ahora la estatua de legionario que se ha plantado ya en la Castellana.

El servicio, la sangre derramada por los legionarios en los últimos cien años justifica esta estatua. Me parece preciosa y muy oportuna. Los de siempre han protestado porque cualquier cosa que tenga que ver con la milicia, la patria y el orgullo nacional les parece mal. Afortunadamente, el Alcalde de Madrid no se ha dejado achantar y ha hecho lo que muchos madrileños queríamos desde hace mucho tiempo. El 12 de Octubre, día de nuestra Fiesta Nacional, las calles de Madrid estaban abarrotadas de madrileños que querían ver y aplaudir a nuestros soldados, los mismo que querían ver la estatua de Salvador Amaya puesta ya en una calle de Madrid. Ya está puesta. Solo falta formalmente inaugurarla.


Javier Gil Guerrero: «La principal consecuencia de los disturbios es que Biden lo va a tener muy complicado para volver a firmar un acuerdo nuclear con Irán»

Javier Gil Guerrero es investigador del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, ha sido profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Francisco de Vitoria y la UNIR y está especializado en la política exterior norteamericana en Oriente Medio y en la historia contemporánea de Irán. Es además autor de la obra The Carter Administration and the Fall of Iran's Pahlavi Dynasty (Palgrave Macmillan, 2016), traducida y publicada en Irán en 2019.

Charlamos con él sobre las claves geopolíticas y sociales de las revueltas que se han producido durante las últimas semanas en Irán.

Las revueltas que ha estallado en Irán, protagonizadas especialmente por mujeres, ha sido en respuesta a la muerte de Mahsa Amiri, una joven kurdo-iraní muerta después de haber sido detenida en Teherán por llevar mal puesto el velo. ¿Qué antecedentes históricos existen para que se haya alcanzado una respuesta social tan contundente contra las medidas restrictivas y abusivas de la Ley iraní?

Las protestas en Irán son algo recurrente desde hace 23 años. Empezando con las protestas estudiantiles de 1999 y siguiendo con las manifestaciones y disturbios por el resultado de las elecciones de 2009, la movilización de la sociedad iraní es algo que se ha vuelto cada vez más recurrente en los últimos 6 años: ha habido disturbios generalizados en 2017, 2019, 2021 y 2022. Así, mientras las grandes protestas ocurrían cada diez años, ahora se trata de un fenómeno que se repite prácticamente cada año. Las protestas de 1999 tuvieron su origen en el cierre de un periódico reformista, las de 2009 en el supuesto fraude electoral, las de 2017 por la mala situación económica, las de 2019 por el aumento de los precios del combustible, las de 2021 por la carestía de agua y electricidad y las de 2022 por el uso obligatorio del velo. Todas las protestas nacen de un hecho concreto, pero, al extenderse, adquieren un cariz distinto y mutan en una protesta contra el gobierno. Lo que las manifestaciones de los últimos años tienen de diferente es que han acabado siendo actos de contra el Líder Supremo, Jamenei, y el régimen de la República Islámica. A partir de un desencadenante concreto, por tanto, se ha acabado protestando contra toda la estructura y la esencia del régimen político. ¿Por qué esta aceleración en el ciclo de protestas? ¿Y por qué cada vez se centran más en atacar el régimen en sí mismo? Oriente Medio ha cambiado mucho en los últimos 20 años: muchas dictaduras han sido derrocadas, países como las monarquías del Golfo se han enriquecido hasta límites inimaginables, tabúes como el de la cooperación con Israel se han roto, los movimientos islamistas radicales han quedado en entredicho tras el fracaso de AL Qaeda e ISIS… en este panorama de transformación continúa, Irán ha permanecido inmóvil, anclado en el discurso de la revolución de Jomeini de 1979. La juventud iraní se siente cada vez más prisionera de un régimen inmovilista mientras ven que el resto del mundo prosigue su curso. Por otra parte, la política de sanciones económicas (“Máxima Presión”) de Trump ha dado sus frutos. La idea tras las sanciones es que alentarían a la población iraní a sublevarse contra el régimen, y eso es precisamente lo que ha estado ocurriendo en los últimos años. El poder adquisitivo de los iraníes se ha desplomado en la última década y su país cada está más aislado. En una situación tan delicada, cualquier “traspié” del régimen puede desatar un incendio. No fue por tanto muy inteligente lanzar una campaña para asegurar el respeto al velo islámico en medio de este clima tan tenso de precariedad y crisis económica.

La Policía de la Moral ha sido el organismo culpable de la muerte de Mahsa Amiri y de las enormes represiones sociales ¿Qué papel tiene este organismo y ante quién responde?

Irán no es el único país musulmán con una “policía de la moral.” La Muttawa saudita es el equivalente de la Patrulla de la Guía iraní. En sí misma, la Patrulla es de creación bastante reciente. Durante mucho años este tipo de tareas estaban en manos de los comités revolucionarios o de la gendarmería. Desde su establecimiento hace más de 15 años como entidad independiente y bajo la autoridad directa del Líder Supremo, la Patrulla ha estado acompañada de una gran controversia pública. En 2014, por ejemplo, el propio presidente de Irán, Rouhani, criticó una propuesta de ley para dar más poder a quienes vigilan por la moralidad pública. La ley fue eventualmente rechazada por el parlamento iraní. Durante el mandato de Rouhani la presencia de la Patrulla en las calles fue muchísimo menos y sus actuaciones mucho más comedidas. Por lo general, la Patrulla advierte a la persona implicada de su mala vestimenta o conducta, son infrecuentes los casos de multa y muchos menos los de detención. Todo esto empezó a cambiar con la elección de Raisi el año pasado. Preocupado con la pérdida del vigor y las esencias de la revolución islámica, su gobierno se empeñó en volver al espíritu originario de la República Islámica y aplicar la mano dura para evitar que siguiese el relajamiento social en lo relativo a la vestimenta y la conducta pública. Detrás de todo esto está el miedo a que, tras 40 años de revolución islámica, esta halla perdido fuelle y el carácter islámico de la sociedad iraní solo sea una fachada vacía de contenido. Se acerca un período de transición muy delicado (por la avanzada edad del Líder Supremo Jamenei) y el núcleo duro del régimen quiere evitar que esto tenga lugar en un clima donde la gente ya no se toma en serio la ideología del régimen.

¿Cuál está siendo el apoyo político y social en Irán a estas revueltas? ¿Existe a nivel nacional algún movimiento o grupo político que haya estado impulsando el cambio ante estas demandas sociales?

El apoyo a las protestas está siendo muy generalizado y con el paso del tiempo nuevo colectivos se han ido sumando a las protestas (transportistas, trabajadores de la industria petrolífera, pequeños y medianos comerciantes del bazaar…). También, las protestas no se han limitado a la capital o las grandes ciudades, sino que se están dando a lo largo de toda la geografía. No es por tanto una lucha limitada a las mujeres o los kurdos, tal y como el régimen trató de pintarla en un inicio. No existe, sin embargo, ninguna organización o coordinación centralizada de los manifestantes. El régimen ha sido muy hábil a la hora de descabezar y desmantelar cualquier organización opositora dentro del país. No hay por tanto una cabeza dirigente ni un líder declarado y reconocido que recoja todo este clima de malestar y lo canalice con una agenda de confrontación concreta.

Y a nivel exterior, ¿cuáles han sido los principales apoyos para impulsar la defensa de los derechos humanos en Irán? ¿Qué impacto ha generado esta situación en la política exterior de los países con Irán?

La principal consecuencia de los disturbios es que Biden lo va a tener muy complicado para volver a firmar un acuerdo nuclear con Irán. Este acuerdo se esperaba para septiembre, aunque luego se retrasó hasta después de las elecciones legislativa de noviembre en Estados Unidos. Sin embargo, estrechar la mano del régimen iraní mientras reprime las protestas es algo impensable ahora mismo. La administración Biden sigue decidida a llegar a un acuerdo, pero este tendrá que esperar a que todo se resuelva en Irán.

¿Se han replicado estas revueltas sociales en el resto de los países islámicos bajo estricta aplicación de la Ley?

Los vecinos árabes están probablemente contentos de ver a Irán en apuros. Un Irán inestable es un Irán con menos atención a la hora de desestabilizar la región. Sin embargo, tampoco están interesados en dar voz a las protestas o alentarlas, ya que ninguno de los países de la región quiere ver una réplica de lo que está ocurriendo en Irán dentro de sus fronteras.

Desde hace años, Irán presenta un perfil socio-político quebrado y desestabilizado, sin dar respuesta a las necesidades de su población ¿Cuáles son las claves del descontento social con la dirección del país? ¿Podríamos decir que nos encontramos ante una crisis de liderazgo y de la estructura político-religiosa del país?

Es frustrante para la población iraní ver como su gobierno destina recursos ingentes para las milicias en Yemen, Palestina, Irak, Siria o Líbano mientras ellos se empobrecen más cada año. La política hegemónica de Irán en la región ha ido acompañada de la destrucción de la clase media en Irán. Esto explica gran parte del resentimiento de la población, se siente rehenes de una política exterior que sólo les ha traído aislamiento y miseria.