‘Las raíces históricas de Ceuta, Melilla y el resto de territorios españoles en el norte de África’

 

“En ningún momento Ceuta, Melilla y el resto de territorios del norte de África han dejado de ser españoles”. De esta manera contestó Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, a quienes desde Marruecos cuestionan la presencia española en el norte de África, no sólo en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, sino también en los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas, además de las Islas Chafarinas o la de Perejil.

El director del Observatorio de Ceuta y Melilla hizo estas declaraciones el pasado 24 de febrero en una mesa redonda celebrada en el salón de actos de la Asociación de la Prensa de Madrid. El encuentro, en el que participaron además Carlos Rontomé Romero, vicepresidente segundo y consejero de Educación y Cultura de Ceuta; y Antonio Bravo Nieto, cronista oficial de la Ciudad de Melilla, se retransmitió en streaming y sirvió para presentar el informe Las raíces históricas de Ceuta, Melilla y el resto de territorios españoles en el norte de África, del que es autor el propio Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacional de la UNED.

Durante el acto, Echeverría remarcó que este hecho, que los territorios españoles del norte de África nunca hayan dejado de serlo, “muestra la voluntad inequívoca de nuestros antepasados de proteger estos rincones del territorio nacional fuera de la Península Ibérica”. Además, el director del Observatorio de Ceuta y Melilla insistió en que “los numerosos tratados enumerados y citados en el informe muestran su validez inequívoca en términos jurídico-internacionales y ponen en evidencia a quien pretenda cuestionar su legalidad y su legitimidad”.

El trabajo de Echeverría realiza un recorrido histórico por los territorios analizados, remontando su relación con lo que hoy es España a tiempos de la antigüedad y fijando el inicio de la soberanía peninsular en 1415 para Ceuta —primero como parte de la corona de Portugal y posteriormente integrándose en los territorios del imperio español— y en 1497 para Melilla, señalando las fechas de 1564 y 1673 para la consolidación de la presencia española en los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas, respectivamente; aunque en el caso de este último se destaca que existen vínculos importante desde 1560.

Carlos Echeverría concluye su análisis de las raíces históricas de los territorios españoles en el norte de África con cinco conclusiones:

  1. El análisis histórico confirma cómo la voluntad de España de proteger sus territorios extra peninsulares en el norte de África no ha flaqueado nunca. De hecho, y a diferencia de decisiones como las adoptadas con Orán y Mazalquivir a finales del siglo XVIII, España se ha mantenido firme en las dos ciudades y en los otros tres territorios a pesar de las vicisitudes vividas durante casi cinco siglos.
  1. La larga y nunca interrumpida ocupación efectiva de estos territorios a lo largo de la historia y la consagración de la soberanía por un largo abanico de tratados son argumentos sólidos e indiscutibles que deben de verse apoyados en una firme voluntad política como recogen las constituciones de 1812, 1837, 1869, 1873, 1931 y la vigente de 1978.
  1. Ceuta y Melilla han sido ciudades y territorios frontera a lo largo de la historia, sólo dejaron de serlo por motivos administrativo durante la etapa del Protectorado (1912-1956) y volvieron a ser frontera con la independencia de Marruecos. Es necesario un esfuerzo pedagógico para que españoles y demás europeos sean conscientes de la importancia de estos territorios y del papel que juegan en el presente y en el futuro de la región como frontera de la UE en África.
  1. La importancia de estos territorios en el norte de África no debe destacarse sólo cuando se planteen desafíos como los ocurridos recientemente, sirvan de ejemplos la ocupación marroquí de la Isla de Perejil el 11 de julio de 2002, la ocasional llegada de inmigrantes irregulares desde 2012 a la Islas del Congreso, en Chafarinas, y a la Isla de Tierra de Alhucemas, así como los reiterados intentos de saltos de las vallas de Ceuta y Melilla.
  1. En este contexto, es necesario llamar la atención sobre la Isla de Alborán que, aunque administrativamente forma parte de Almería, ha sido señalada en más de una ocasión por voces marroquíes —medios de comunicación y ONG— que no han tenido pudor en incluirla en sus listados de territorios reclamados.

Comments are closed.