La política de Defensa, «una política de Estado» y un «bien público»

El pasado día 20 de febrero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, compareció en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para exponer los objetivos de esta legislatura.

En su exposición destacó la necesidad de reforzar la posición de España en el ámbito de la seguridad, además de impulsar la Diplomacia de Defensa como canal para transmitir confianza en nuestros aliados, con el propósito de «contribuir a la lucha contra el terrorismo internacional» sin dejar de lado el «fin último y esencial, la Paz».

En otros aspectos, Robles quiso recalcar que España es «el único país que durante 2019 ha participado en todas las misiones y operaciones militares de la UE desarrolladas en el marco de la Política Común de Seguridad y Defensa, destacando el compromiso con el Sahel» y seguira «siendo una de las naciones que más activamente contribuya a través de su apoyo político y de la aportación de medios y capacidades».

En el Congreso, Robles aseguró que las Fuerzas Armadas continuarán colaborando con Naciones Unidas, OTAN y Unión Europea, concretamente en la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) y el Plan de Acción Europeo de Defensa (EDAP), además de  promover la internacionalización de la industria de la Defensa, fomentar la política de I+D+i en el mismo ámbito e impulsar los planes de innovación como el carro de combate 8×8, el submarino S-80 o las fragatas F-110.

Además, la ministra defendió la Política de Defensa como una “política de Estado y como un bien público” y resaltó en varias ocasiones la vocación de servicio público, la entrega y sacrificio de las Fuerzas Armadas.

Esta intención se ve reflejada en la firma que tuvo lugar el mismo día a la que acudió Ángel Olivares, secretario de Estado de Defensa, en representación de Robles y que, junto con las ministras alemana y francesa, firmó una carta de intenciones para incluir a España en el Implementation Arrangement 2 (IA2), en el que se incluyen actividades de investigación y tecnología así como el Sistema de Armas de Siguiente Generación (NGWS) para el futuro Sistema Aéreo de Combate, entre otras y en la que la contribución de España será de 50 millones de euros.

La semana anterior a esta firma, los secretarios de Estado de Defensa de los mismos países acordaron la ejecución de la primera fase (IA1) de este acuerdo con la aportación de 20 millones de euros más por parte de España y 27 millones con respecto a Francia y Alemania. De igual modo, Olivares declaró qué. en el tercer paso del acuerdo (IA3), España intervendrá con una participación del 33% equiparándose así a la de Francia y Alemania.

 

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