El aumento de la conectividad nos está moviendo hacia una toma de decisiones más autónoma, un rol cambiante para la fuerza laboral y nuevos paradigmas organizacionales y colaborativos. Ante esta dirección de cambios globales impuestos por el dominio digital y tecnológico mundial, los países han tenido que adaptar sus estrategias y definir los horizontes de futuro para su desarrollo nacional.
En julio de 2020, el Gobierno de España presentó la Agenda Digital, enmarcada en el plan España Digital 2025, un documento en el que el Gobierno estableció los ejes estratégicos para impulsar la transformación digital del país, y que está alineado con la estrategia digital de la Unión Europea.
Por otro lado, nuestro país también cuenta ya con una Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación para el horizonte 2021-2027, con el objetivo de facilitar las líneas clave de nuestra I+D+i ante el programa marco de ciencia e innovación de la UE, Horizonte Europa (2021-2027).
Tanto el plan de España Digital 2025 como la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027 coinciden en los siguientes retos estratégicos que identificamos a continuación:
- Conectividad digital y competencias digitales (ciudadanía, pymes y sector público)
- Desarrollo tecnológico y 5G
- Ciberseguridad y ciberdefensa
- Gestión del dato e IA
- Derechos digitales y regulación del sector
- Promoción de agentes investigadores e innovadores (colaboración público-privada)
- Sinergias estratégicas nacionales-europeas
- Inversión y desarrollo de las tecnologías profundas (DeepTech)
Aplicando un estudio de inteligencia estratégica y prospectiva a los retos planteados, extraemos las siguientes conclusiones de futuro:
- Los elementos principales que definen el escenario digital-tecnológico nacional y que tienen mayor influencia en su desarrollo son: la regulación del sector, la gestión de los nuevos modelos financieros y la formación en nuevas competencias tecnológicas y digitales; la transparencia de la información (en la gestión del conocimiento y la eficiencia de los canales de transmisión) y la seguridad tecnológica-digital.
- Por otro lado, las claves que posibilitan generar un cambio estructural en el sistema son: establecer modelos organizacionales y de colaboración organizativa descentralizada (entre el ámbito público, privado, investigador…), incentivar la descentralización de los procesos para potenciar la iniciativa y la innovación e impulsar la colaboración público-privada para la gestión de capacidades y orientación de las estrategias.
Horizonte de la innovación digital y el desarrollo tecnológico en España
La innovación en el espacio digital y el desarrollo del sector tecnológico se han convertido en los principales ejes de la esfera competitiva de los países, ya que empujan a la geopolítica y la dirección de las principales inversiones estratégicas (en materiales y recursos, conocimiento…). Alcanzar la soberanía tecnológica y proteger su seguridad se ha convertido en el principal reto de las sociedades más modernas. Es por ello que será necesario impulsar planes específicos para potenciar el talento en CTIM o STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), para agilizar las trabas burocráticas y la transferencia tecnológica de forma sinérgica y para favorecer una mayor contribución a la innovación con un esfuerzo coordinado y conjunto público-privado, tal y como señala Faÿçal Hafied, exdirector adjunto de la Oficina de Políticas Industriales y Economía del Conocimiento del gobierno francés, en su informe Una estrategia nacional de Deep Tech para España.
Por otro lado, la recuperación económica de España es en clave digital, donde el protagonismo lo tiene el despliegue de banda ancha ultrarrápida (5G), que ofrece múltiples oportunidades para la combinación con otras tecnologías y permite habilitar el Internet de las cosas (IoT). En este punto, también cobra especial importancia el desarrollo de las tecnologías profundas (Deep Tech), un área sobre la que todavía existe una gran incertidumbre pero que presenta una elevada intensidad de capital, entre las que se encuentran la Inteligencia Artificial, la robótica, la biotecnología o el blockchain.
La tecnología es parte importante de nuestra vida y responsable de las cuestiones más sensibles para la toma de decisiones, su control y seguridad. Ante este escenario, cada vez más voces reivindican la preparación de organismos que asuman las competencias necesarias para analizar, evaluar y controlar todos estos procesos tecnológicos y digitales.
En España, se ha creado una Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (AESIA) para asegurar la protección de los derechos y libertades de la sociedad española con el uso de los sistemas IA. En esta materia, España quiere ser pionera en la formulación del reglamento europeo de Inteligencia Artificial, que pretende entrar en vigor a lo largo del 2024; octubre es el mes marcado a fuego en el calendario de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, encargada de poner en marcha este sandbox.
Otra materia pendiente a nivel nacional en el desarrollo tecnológico-digital es la ciberseguridad, para lo que se está creando una Red Nacional de Centros de Operaciones de Ciberseguridad (RNS), desde donde se integran y coordinan los SOC (centros de operaciones de seguridad, por sus siglas en inglés). Esta Red Nacional está integrada a su vez en la red de SOC europeos establecida por la Estrategia de Ciberseguridad para la Década Digital de la Unión Europea. El contexto actual de rivalidad tecnológica entre las principales potencias mundiales ha acrecentado la tensión en el ciberespacio, donde se ha percibido un incremento muy elevado de intentos de obtener credenciales y paralizar negocios. Ante esta amenaza, en España el Centro Criptológico Nacional, adscrito al Centro Nacional de Inteligencia, y el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), que se integra en el Estado Mayor de la Defensa, se han aliado para impulsar la creación de un ciberescudo único para España a través de una alianza estratégica en materia de ciberseguridad.
Por tanto, España se enfrenta al desafío de logar un impulso digital y un desarrollo tecnológico nacional que permita, paulatinamente, que la tecnología sea capaz de resolver las cuestiones más tácticas para que la persona pueda enfocar sus capacidades hacia las decisiones más estratégicas.