Este informe analiza la respuesta europea ante la creciente incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la OTAN y plantea el dilema entre autonomía estratégica y vulnerabilidad estructural. El documento examina cómo la guerra en Ucrania, la rivalidad entre Estados Unidos y China, la presión sobre el reparto de cargas dentro de la Alianza y el nuevo objetivo del 5 % del PIB en gasto vinculado a defensa están obligando a Europa a replantear su papel en la seguridad transatlántica. Además, aborda las limitaciones industriales, militares y políticas que dificultan una verdadera autonomía europea, el debate sobre un posible ejército europeo, la posición específica de España y el flanco sur, y el impacto de amenazas híbridas, cibernéticas, energéticas y tecnológicas. En conjunto, el informe sostiene que la autonomía estratégica no debe entenderse como una alternativa a la OTAN, sino como una condición necesaria para preservar su credibilidad y reducir la dependencia europea de una garantía estadounidense cada vez más incierta.