El líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri (izq.) y el del autodenominado Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi.

Hace tiempo que los titulares e informaciones referidas al radicalismo islamista y al yihadismo lo copan las siglas del autodenominado Estado Islámico. El grupo que proclamó hace poco más de tres años un Califato desde Mosul y que acaba de perder el control militar sobre dicha ciudad iraquí ha sido capaz de aglutinar sobre sí mismo el foco del yihadismo mundial. Sin embargo, eso no debe hacer olvidar a Al Qaeda, la organización que lidera el pediatra egipcio Abi Mohamed Ayman al Zawahiri desde que Osama Bin Laden murió en Abbottabad (Pakistán) el 2 de mayo de 2011.

El periodista de investigación José María Irujo publicaba recientemente un análisis en el que llamaba la atención sobre un grupo terrorista que puede estar callado pero no muerto. Irujo, que ha investigado desde hace años la actividad del grupo yihadista, pone encima de la mesa la opinión de diversos expertos de los servicios de Inteligencia de distintos países respecto de la actividad de Al Qaeda y las ambiciones de su líder.

Varios de esos expertos coinciden en que el objetivo de Al Zawahiri es conseguir ejecutar un gran atentado con un arma bateriológica o incluso nuclear, algo que han perseguido desde la fundación de La Base. No en vano, recuerda Irujo, ése fue el encargo que le dio Bin Laden al sirio español Mustafá Setmarian, que vio frustrados sus planes tras ser capturado por EEUU en Pakistán y entregado al régimen de Bashar Asad.

Sin embargo, ese “sueño” de un ataque que supere en víctimas a los 3.000 asesinados el 11 de septiembre de 2001 sigue vivo entre los militantes de Al Qaeda y, en un contexto en el que el monopolio de la yihad por parte del autodenominado Estado Islámico está más en tela de juicio que nunca en los últimos tres años, no hay que perder de vista el deseo de Al Zawahiri de dar un golpe de efecto que le permita recuperar el cetro del yihadismo internacional.

Como relata Irujo, Sharif al Masri, egipcio detenido en Pakistán en 2004, confesó al FBI y a la CIA que Al Qaeda había logrado hacerse con la denominada “bomba sucia”, un artilugio nuclear casero en cuyo diseño trabajan desde hace años. Es más, Al Masri habría asegurado que dicha bomba se encontraba en Europa, pero que tenían problemas para trasladarla.

Pese a que ningún servicio secreto ha conseguido confirmar la existencia de esa bomba sucia, no se descarta tampoco que Al Qaeda esté intentando hacerse con una. Así al menos lo aseguran fuentes norteamericanas citadas por Irujo, aunque desde España se asegura que hay métodos más económicos y sencillos para conseguir ejecutar ese gran ataque que buscaría la organización de Al Zawahiri para volver a coger la bandera de la yihad mundial.

Sirva de ejemplo esta cita de un responsable de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional: “Descarto que Al Qaeda pueda llevar a cabo un ataque nuclear porque para eso hace falta tener acceso a fuentes nucleares y eso es muy difícil. Pero desde luego que la organización no está muerta y no descartamos un gran atentado con el que pretenda recuperar su visibilidad. Todavía hay muchos grupos que le son fieles en África, Filipinas, Indonesia, Pakistán y Afganistán. Está ahí latente y si el ISIS sufre una derrota y desaparece Al Baghdahi, Al Zawahiri disputarán el liderazgo de la yihad mundial. Pero hoy por hoy Al Baghdahi está presente y Al Zawahiri es un líder virtual que se prodiga muy poco”.

Comments are closed.